jueves, 2 de febrero de 2017

COLECHO, ¿SÍ O NO? (2a PARTE)

El otro día dos blogueros (Y yo con estas barbas y Mom to go) me inspiraron para empezar a escribir sobre el colecho, y en mi anterior entrada hablé de mi experiencia con mi hija mayor, algo que me ha influido a la hora de decidir colechar con el pequeño, aunque tampoco lo teníamos decidido del todo y hemos ido haciendo sobre la marcha un poco, es por eso que también quiero contar mi experiencia con él.



El colecho es cuando compartes cama con tu bebé, osea que duerme contigo. Aquí no es muy popular pero en sitios como Japón por ejemplo, es muy normal que duerman todos juntos. No se aconseja colechar si se tiene una obesidad muy severa, si los padres fuman o beben alcohol, y si se toman pastillas muy fuertes para dormir que te sumerjan en un sueño muy profundo.

Como dije en la otra entrada, yo sólo voy a contar mi experiencia, lo que es mejor para mí, que puede ser lo mejor para tí, como también puede ser lo peor; cada un@ sabe lo que mejor le va a su bebé, y yo no estoy aquí para juzgar a nadie, ¡faltaría más!

Mi experiencia con el peque

Con el pequeño no tenía muy claro lo que íbamos a hacer cuando estaba embarazada, y empecé a leer blogs donde se hablaba de ello, lo que tampoco me hizo decidirme del todo...Lo que sí tenía claro es que como le iba a dar el pecho, lo intentaría hacer lo más cómodo posible, por lo que nos miramos una cuna de colecho en Amazon.

Concretamente esta, aunque creo que ya no está disponible:


La escogimos porque se le podía quitar una barrera y empalmarla con la cama, pero también se podía usar como cuna normal. Y es que ignorante de mí, pensaba que sólo le daría el pecho 6 meses como me pasó con la mayor, y pensaba que a lo mejor al año la podríamos usar como cuna normal, aunque ya veríamos...

Mi idea era darle el pecho tumbada en la cama, y luego dejarlo en su cuna, que así pegada a la cama daba mucha más facilidad de movimiento. Pero luego la realidad fue algo distinta. 

Para empezar, no tuve el parto que me esperaba, me tuvieron que programar una cesárea porque el niño venía de nalgas, y eso hizo que estuviéramos más de tres horas separados. Cuando me volví a reunir con mi pequeño, al que sólo había visto 5 minutos antes de que nos separaran, me lo pegué al pecho y ya no lo volví a soltar. La cuna esa que te ponen al lado estaba ahí de adorno, porque ya en el hospital lo metía en mi cama y dormíamos juntos. Durante el día si que usé alguna vez la cunita, para yo descansar un poco en la cama (la cicatriz de la cesárea duele casi más al día siguiente), pero entonces papá también aprovechaba para cogerlo un rato, y tenerlo dormido en sus brazos.


Y en casa...

La lactancia a demanda es lo que tiene, había noches que se despertaba dos-tres veces, pero otras se despertaba veinte por decir un número, porque al final pierdes la cuenta. Y lo cómodo que es darle el pecho y quedarte dormida con él mientras lo haces, con un ojo abierto, sí, pero es que cuando eres madre duermes con un ojo abierto, duerma en tu cama o no. 

Y te vas quedando dormida con él al pecho, y la próxima vez que te despiertas es porque quiere teta otra vez, y te mueves para cambiártelo de lado, y al final tienes la cuna ahí pegada a la cama para las primeras horas de la noche y ya está. 

La verdad, ahora no veo el día de mandarlo a su habitación, está a punto de cumplir 18 meses y lo más cómodo para nosotros es que duerma en nuestra cama. Estamos con lactancia materna y tampoco veo el día de dejarlo de momento, y una cosa va con la otra.

¿Por qué cuento tantos detalles? Porque puedes pensar mil cosas distintas, pero hasta que no te encuentras en situación no puedes saber lo que harás. Tenía muy claras muchas cosas cuando eran l@s demás l@s que tenían bebés, y luego me he tenido que comer con patatas muchas de mis afirmaciones. 



Hagas colecho o no, si el bebé va a dormir en tu habitación, una cuna colecho es súper cómoda, la tienes pegadita a la cama y no te tienes que estar levantando constantemente como me pasó a mí con mi hija mayor. Mi niño ahora muchas veces, después de mamar por la noche, se va medio dormido hacia su cuna y se duerme ahí, más a sus anchas, sin que nadie le haya obligado a nada. Se siente más cómodo así y nosotros dormimos un ratito más anchotes. 

Y lo bonito que es que se despierte por la mañana y venga hacia mí y me sonría con esa carita que tiene...Eso no tiene precio, no lo cambio por nada, son momentos únicos y preciosos que pasan cual estrella fugaz, y que quiero aprovechar y exprimir al máximo.




OTRAS ENTRADAS:

COLECHO, ¿SÍ O NO? (1a PARTE)

DE PARTO PLANEADO A CESÁREA PROGRAMADA (1a PARTE)


Si te ha gustado, ¡¡no dudes en compartir!! Y tú, ¿colechas, sí o no?



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